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Tipos de camareros; Virtudes y defectos

Por Helt

camarero
Aunque camareros, como personas, hay de muchos tipos, en todos los locales de España se pueden encontrar ciertos patrones que nos permiten clasificar a estos trabajadores más allá de un simple “es bueno” o “es malo”.
En la página web BarYRestaurante ya se encargaron de clasificar los tipos de camareros más comunes, con una lista humorística y metafórica que no pretende faltar al respeto, sino aleccionar a los trabajadores del sector a detectar los fallos más comunes y ponerles remedio.
En Helt nos ha gustado tanto la lista que hemos decidido hacer un resumen de ella. En el artículo original (enlazado al final de la página) podréis encontrar un análisis más profundo con protocolos de actuación para cada caso, así que no dejéis de echarle un vistazo.
CLASIFICACIÓN DE CAMAREROS (SEGÚN SU FORMA DE TRABAJAR)
  • El Camarero “Mosquito”: que vuela entre las mesas con gran velocidad, lo que es bueno, pero no aprovecha los viajes, lo que es malo.

+MOVIMIENTO = +TIEMPO = SERVICIO MÁS LENTO.
El “mosquito” lleva agua a la mesa y se va sin comprobar si puede retirar algo, o en el momento de coger el agua, no mira a ver si hay alguna comanda lista para servir.
  • El Camarero “Autista”: que más que un trabajador es un robot. Es inexpresivo y, aunque en su cabeza todo esté ordenado y tenga todos los pedidos, no abre los labios para comunicárselo al cliente o al compañero; ni un “en seguida se lo traigo” en el primer caso, ni un “oído barra” en el segundo.

  • El Camarero “Lengua Larga”: que se comunica más allá de los pedidos, lo que está bien, pero incluso cuando el cliente no quiere dialogar o está acompañado, lo que está mal. Hay que saber que el trato cercano puede hacer volver a un cliente, pero la línea que separa la cercanía con la pesadez es muy fina.

  • El Camarero “Preocupado”: que parece que si le pides un café, va a sufrir un colapso nervioso. Un cliente no quiere generar problemas a una mente ya saturada (empatía, se llama), por lo que pedirá menos en un mismo espacio de tiempo si ve que el camarero está agobiado por el trabajo. La expresión hacia fuera es fundamental para un camarero; si se transmite seguridad y tranquilidad, el cliente se sentirá a gusto.

  • El Camarero “Dedos Largos”: que piensa que tiene la obligación de ensuciarse las manos al recoger o al servir para poder ir más rápido. Meter los dedos en los vasos al recogerlos, amontonar platos con la piel cerca de los alimentos… La rapidez no puede ser excusa para generar una imagen de despreocupación por la higiene, ni a nivel personal ni a nivel de negocio.

  • El Camarero “Ruidoso”: que golpea la mesa al dejar pedidos, arrastra sillas, vocifera… La generación de ruido no es un síntoma de un buen trabajo. Servir al cliente es generar una experiencia agradable, y no sólo tomar y llevar comandas. A nadie le gustan los ruidos fuertes y repentinos.

Por desgracia, esta simpática clasificación se ve más de lo que desearíamos en los bares y restaurantes de nuestras ciudades. Por eso, desde Helt instamos a los profesionales del sector a estar pendiente de los fallos que se puedan cometer y ponerles remedio cuanto antes; el negocio irá mejor y los clientes estarán más a gusto. Para ello, no dejes de ver el artículo original de BarYRestaurante. Consejos para mejorar, siempre son pocos.